Esta es la historia de cómo nació Autonomistas, y por qué llevamos casi tres años haciendo justo lo contrario de lo que hace la industria.
Yo (Nicolás) trabajaba en una de las agencias de publicidad más grandes de Colombia. Ganaba bien, muy bien para mi edad en ese entonces y me lo gastaba todo. Todo.
Una noche soñé que me echaban del trabajo. Me botaban como a un perro. Me desperté, muerto del susto, sudando y algo me hizo preguntarme: oiga si esto me llega a pasar de verdad, no tenía dónde caerme muerto. Ni un mes de respaldo. Nada. Muertito.
Lo primero que hice, lo cual aun sigo sin entender, bueno quiza porque creo tener TDAH sin diagnisticar, es que salté a mi computador y compré el primer curso de finanzas personales que encontré y lo hice completo en un día. Ese día cambió mi vida, y por supuesto me obsesioné.
Ese curso me dio información. Buenas bases, pero lo que yo necesitaba era estructura. Sí había cosas que habían cambiado, había más conciencia, pero yo seguía sin saber qué hacer con mi plata un martes cualquiera y me saboteaba. Seguía sin ahorrar como debía y me seguía sintiendo mal.
Por esa época conocí a Ignacio Giraldo. En ese momento era vicepresidente del Banco Itaú y lo llevaron a dar una charla de finanzas personales a la agencia. Simplemente magistral. A la salida le pedí el favor más simple del mundo: que se sentara conmigo, con papel y lápiz, a organizar mis finanzas.
Eso lo cambió todo. Ignacio, que después de eso pasó a ser Nacho cambió mi vida por completo.
En esa hora Nacho me ayudó a armar un sistema. No hablamos de acciones, ni de cripto, ni de nada de eso. Hablamos de cómo hacer que mi plata se moviera sola, en el orden correcto, sin que yo tuviera que acordarme todos los meses.
Y yo, que llevaba años automatizando procesos de marketing para marcas grandes, entendí algo que me cambió la vida: las finanzas personales son sistematizables. Exactamente igual que cualquier proceso que yo ya sabía automatizar.
Entendí que una parte gigante del por qué nos sentimos mal todos los meses, aquellos que nos va muy bien en nuestros trabajos, que somos buenos, que nos gusta la vida llena de retos es que, cuando las finanzas no son necesariamente nuestro tema, cuando no nos enseñaron de esto en casa, y tenemos una vida que nos moviliza por otras cosas, y además pretendemos depender de nuestra motivación fallamos rotundamente.
Bueno pues lo que entendimos es que cada persona o familia es un universo único, que merece ser visto de la misma forma, de forma única, con un plan y un sistema que se adapte a su vida, que entienda la forma en la que pasan sus días, sus horas, sus relaciones y no al revés.
Yo, por ejemplo llevo doce años ahorrando en automático. Ya ni pienso en eso. Pasa solo. Y no pretendo ser un "experto en inversiones" como nos venden por todas partes. Quiero ser un gran padre que le ayuda a otros a tener la vida que quieren y no las que les toca.
Eso es lo que hacemos con la gente hoy.
Ignacio Giraldo es banquero hasta la médula. Citibank, Banco Itaú, RappiPay. Hoy es el presidente de Lulo Bank.
Entonces la pregunta obvia es esta: ¿por qué un tipo que dirige un banco construye una empresa que no vende un solo producto financiero?
Porque conoce el sistema por dentro. Porque sabe exactamente en qué momento el consejo que te están dando deja de ser para ti y empieza a ser para ellos.
“No vendemos productos financieros. No cobramos comisiones. Nuestro único es que te vaya bien y que tengas control de tu vida.”
Es justo que preguntes por qué esas dos cosas deberían cuadrar. Bueno esta es nuestra respuesta más honesta.
Ni seguros, ni fondos, ni cuentas, ni pensiones voluntarias. Ninguno.
Ni de un banco, ni de una aseguradora, ni de una fiduciaria, ni de una comisionista.
Ninguno. Tampoco con Lulo Bank.
Está bajo NDA firmado, cifrada, y solo la ve el equipo que trabaja contigo.
Nuestro único ingreso es lo que nos paga el cliente. Punto.
Fíjate bien en lo que eso significa en la práctica. Si mañana la mejor decisión para ti es sacar tu plata de Lulo Bank y llevarla a otro lado, tu mentor te lo va a decir sin pestañear. Y no pasa absolutamente nada, porque a nosotros nadie nos paga por dónde termine tu plata.
Nacho está acá precisamente porque pasó veinte años viendo cómo funciona el otro modelo.
Entre esas empresas hay algo que nos gusta contar:
bancos nos han contratado para formar a su propia gente. Es un dato que dice más que cualquier testimonio.
La industria que decidimos no imitar nos llama para que le enseñemos a sus equipos.
Publicamos nuestros números porque una empresa que no muestra cómo
la califican sus clientes no merece que confíes en ella.
En la sesión de diagnóstico mucha gente nos pregunta quién la va a acompañar. Es la pregunta correcta. Aquí está la respuesta, con la calificación real de la última medición.
Nacho y Nico se conocieron en una charla que Nacho dio de Finanzas en la agencia donde trabajaba Nico. Nacho en un café le ayuda a Nico a arreglar sus finanzas y a pasar de la teoría a la práctica.
Nacho en 2022 se encuentra con Nico y le pide que le ayude a montar un curso en ínea en de su charla en UBITS (donde trabajaba Nico como CMO), pero deciden que es mejor montar algo más personalizado, menos académico que genuinamente ayude a las personas no a aprender más sino a tomar dediciones.
Ahi nace Autonomistas. Algo que fuera escalable, pero no un cursito más. Ni más inversiones sofisticadas. Algo de verdad para la mayoría de personas que ganan bien pero no saben manejar bien su plata.
Nacho es llamado a ser el CEO de RappiPay. Nico monta la empresa prácticamente solo, vendiendo talleres a empresas. Fue durísimo, y es la parte de la historia de la que más aprendimos.
Grandes entidades financieras y del Estado nos contratan para formar a sus equipos. La validación llega desde el lugar menos esperado. Amigos, familiares y cercanos comienzan a pedirnos ayuda ultra personalizada.
Lanzamos el primer acompañamiento uno a uno. Se empieza a vender de forma orgánica, sin pauta, por recomendación.
Y sigue siendo cofundador de Autonomistas, con las mismas reglas de siempre.
Renunciamos por completo al negocio con empresas para dedicarnos a las personas. A la fecha más de 200 procesos personalizados, un equipo de mentores, creación de tecología propietaria con una sola obsesión: que la gente se cumpla.
El primer paso siempre es el mismo: una sesión de diagnóstico de 60 minutos, sin costo. Te hacemos preguntas para entender tu situación real. Si tiene sentido trabajar juntos, te explicamos cómo y tú decides sin presión. Si no tiene sentido, te lo decimos ahí mismo.
Agenda tu sesión de diagnósticoSin costo. Sin venta de productos. Sin compromisos.